La desertificación en la provincia de Alicante

Cualquiera que haga una búsqueda en Internet sobre este tema a día de hoy, comprobará que Alicante es la provincia con el mayor porcentaje de degradación de la tierra en España, alcanzando un 94% de su superficie. Más que Murcia y Almería? Sí, más que Murcia y Almería.

Cuando hablamos de desertificación, es decir, de la degradación específica de las tierras áridas y semi-áridas, Alicante vuelve a liderar el ranking nacional, con cerca de un 99% de estas zonas afectadas.

Estas son las conclusiones del Atlas de la Desertificación de España, publicado a finales de 2025 por la Universidad de Alicante y el CSIC.

Paisaje en estado de sequía

Qué es desertificación (y qué no lo es)

El equipo investigador insiste en corregir un error muy extendido: desertificación no significa avance del desierto. “Normalmente, la desertificación se asume como el avance del desierto, pero eso es falso. En un desierto llueve poco, tiene poca productividad natural, pero no tiene por qué estar degradado”, recuerda Jaime Martínez, investigador del CSIC. Con lo cual, no todo paisaje seco está desertificado.

Por el contrario, la desertificación es el deterioro de un ecosistema que, aunque árido, antes era productivo. La actividad humana es la clave para que se produzca una desertificación de un área geográfica con escasez de agua y no solo afecta al suelo, sino también a los acuíferos, de ahí que el arco valenciano-murciano esté amenazado por este fenómeno, ya que sus aguas subterráneas se encuentran muy degradadas, según los expertos, por la sobreexplotación del agua y por la agricultura intensiva.

Para describir la “degradación” inducida por la desertificación, el Atlas adopta la definición de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, es decir: es la pérdida de productividad biológica, económica y de biodiversidad de un territorio.

Y este concepto no es siempre intuitivo. Por ejemplo, mientras en muchas zonas semidesérticas del interior de la Vega Baja la degradación es fácil de intuir a simple vista, en las áreas de regadío intensivo el problema está oculto: aunque los cultivos se ven verdes y productivos gracias a la tecnología (desalación, riego por goteo, fertilizantes), el suelo está funcionalmente degradado y los acuíferos sobreexplotados.

El nuevo mapa de aridez elaborado en este proyecto de investigación muestra que en los últimos 30 años han aparecido en en el sureste valenciano zonas hiperáridas que antes no existían, y nada apunta a que vayan a mejorar.

Mapa de probabilidad de degradación de la tierra en España

Figura 1. Probabilidad de degradación de la tierra en España

Un proceso problemático causado por el hombre

Y por qué nos importa la degradación de las tierras áridas y semi-áridas en particular? Porque, a diferencia de las zonas húmedas, aquí los procesos de degradación son complicados de revertir debido a la lentitud de los procesos biofísicos en las zonas secas, como la regeneración de suelo o la recarga de acuíferos. Es decir, lo que se pierde, se pierde por mucho tiempo.

El Atlas señala como causas principales de la desertificación en Alicante, y en particular en el sur de la provincia, las siguientes:

  • Sobreexplotación de recursos hídricos: la zona consume más del 80% de sus recursos renovables de agua dulce y es altamente dependiente del trasvase Tajo-Segura y de la desalación. En este proceso destacan:
    • La presión demográfica y turística, con una concentración masiva en los primeros kilómetros de costa que genera la convergencia en el tiempo y el espacio de la máxima demanda de agua justo en el período de mayor estrés hídrico anual.
    • El modelo agrícola intensivo: los regadíos agroindustriales e invernaderos que han sustituido en buena parte la agricultura tradicional responsable , generan una enorme demanda de agua además de fragilizar el suelo con prácticas y productos agresivos.
  • Transformación urbanística: pérdida de cobertura vegetal y sellado de suelo fértil por la construcción, en una comarca donde la superficie urbana ha triplicado su extensión desde los años 1970, en muchos casos con modelos de desarrollo poco respetuosos con el entorno.
  • Cambio climático que incrementa tanto las temperaturas medias, con el consiguiente aumento de evapotranspiración de las plantas, como la irregularidad de las precipitaciones, que a su vez generan escorrentía y erosión. Todo esto en un entorno de por sí propicio a la degradación por su aridez estructural y suelos sódicos o salinos.
Movimientos de tierra

¿Hay algo que hacer?

La buena noticia es que la desertificación, aunque difícil de combatir, no es imposible de frenar e incluso de revertir. Existen ejemplos emblemáticos en China (la Gran Muralla Verde alrededor del desierto de Gobi, el Plateau de Loess), en África (la también llamada Gran Muralla verde en Níger y Burkina Faso, el Green Legacy en Etiopía), y más cerca de nosotros, proyectos como el de AlVelAl o los de las propias ARBAS del sureste español.

La restauración de una cubierta vegetal sana es capaz de limitar las temperaturas de superficie, equilibrar el ciclo del agua y las precipitaciones, así como crear suelo fértil capaz de almacenar agua y aguantar la escorrentía. En ARBA Vega Baja estamos muy preocupados y concienciados con este proceso de desertificación que afecta especialmente nuestra comarca. Creemos firmemente en que todo esfuerzo suma para ralentizar, o incluso revertir, este proceso. Si quieres aportar tu grano de arena a este proyecto, existen muchas formas de hacerlo: